Entre un enorme solar de escombros y desolacin camino incrdulo mientras los acontecimientos se suceden uno tras otro inapelables, y seguirn sucediendo sean cuales sean, esperando que vengan a favor y no en contra para mi y para el que quiera, afronto las vacaciones de verano pasito a pasito, sin prisa pero sin pausa.
Lo que digo siempre, me voy y si puedo no volver, no volver, aunque alguien lo sabe?
Odiamos la incertidumbre pero tambin nos terminamos cansando de la comodidad, la seguridad nos resulta montona y aburrida aunque anhelemos tenerla cuando vivimos inmersos en la incertidumbre.
A veces tengo la certeza de que seremos unos frustrados infelices de la mierda toda la vida, todos compitiendo, como buitres por la carroa, por algo cada vez mejor, por subir un escaloncito ms, por satisfacer una a una todas nuestras necesidades que cada vez son ms, pero si hasta el conformismo tenemos que lucharlo cojones, y ten cuidado, que no te engaen, no te conformes no te vayas a aburrir.
Al menos el sabor de nuestras pequeas e intrascendentes victorias es dulce y como un fumador compulsivo que enciende cigarro tras otro, buscamos el enfrentamiento hasta con nosotros mismos con tal de saborear las mieles victoriosas, ya sabes, para ganar hay que luchar y entrar en conflicto, nunca ganamos sin hacer nada, la lotera no te toca sin jugar.
En estos momentos estoy nicamente con mi cabeza metida bajo tierra para aislarme de todo, pero totalmente expuesto a la vez, como las avestruces, necesito que alguien me ensee a disfrutar de las cosas pequeas y sin importancia, me presiono tanto que paso por ellas sin ni siquiera mirarlas, necesito parar de soar porque estoy hasta las pelotas de hacerlo, necesito un descanso para luego volver a soar con ms ganas.
Soy un pozo de secretos oscuros que jams vern luz alguna, cada cierto tiempo un nuevo ente vomita en mi negrura la bilis que amarga su conciencia, liberan sus actos indigestos y se sienten mejor al perder el lastre que los trababa. Siempre queda un regusto amargo, siempre…
Ven, si quieres, y vomita…
Descubr que Madrid es una ciudad desconocida, extraa, cuando cay una hoja a mis pies. Buscando el rbol hall la ciudad: cpulas a destiempo, pasadizos que se abren sin llamar, edificios que se yerguen orgullosos y otros, apoyados sobre el suelo de Magerit, como cansados. Magerit, una ciudad que fue y que se esconde entre sus propias ruinas, inhspita.
Cesar de Grado

Peridico ABC, 24 de julio de 2003:
“El consumo de cannabis supera al tabaco entre los chicos espaoles de 14 a 18 aos”.
Yo es que me parto…
Cesar de Grado

Es como bucear en el silencio ms absoluto. Cierras los ojos, aspiras, y te cubre un manto de tranquilidad tan infinita que slo puedes dejarte mecer, en silencio. Me sumerjo en busca del interior, de mi reflejo en la nada. El lquido elemento forma parte de m, se entrelaza a mis dedos, a mis piernas, a mis brazos que intentan, intilmente, abrazar la calma. Es el silencio, el bienestar, es como bucear en el silencio ms absoluto.
Cesar de Grado
Conoce a Zena Holloway, su trabajo, es el mar en calma.
Cuenta la leyenda que dos jvenes amantes fueron arrojados a un profundo pozo por un marido celoso y arrogante. Lograron resistir varios das aferrados a la rugosa pared y en todo ese tiempo de lenta agona no pararon de gritar pidiendo auxilio, pero nadie se atrevi o logr socorrerlos ya que el cruel marido hizo rodear el pozo de varios sicarios que no dudaron en atravesar con sus aceros a aquellos que frustradamente trataron de acercarse.
Aos ms tarde, el marido despechado se extravi durante una cacera a caballo yendo a parar al claro en el centro del cual se abra el pozo redondo y oscuro, cuando lo encontraron se retorca en el suelo tapando sus odos con las manos como un demente sin dejar de escuchar por un segundo los gritos de socorro de aquellos a los que haba atrozmente asesinado.
Tan horribles le resultaron los sonidos de su crueldad que desde ese momento comenz a sentir tal animadversin por el agua que acab sus viles das muerto de sed en el ms oscuro torren de su castillo.

En las montaas, hay una cueva habitada por un ermitao guardin de un tesoro. La ltima vez que sali al exterior un abrasador sol lo recibi cegndole de por vida. Se alimenta, cuentan, de insectos, cras de murcilagos y de todo aquel que osa acercarse al tesoro que vela celosamente.
Con el paso del tiempo y forzado a sobrevivir en penumbra ha desarrollado un increble sentido del olfato que le permite detectar su alimento en la distancia y gracias a unas afiladas garras logra desplazarse por las paredes de la cueva, emitiendo un sonido estridente que acobarda a todos aquellos que se adentran all donde la codicia los llam.
Se dice tambin que algunas noches sin luna el ermitao sale de la cueva para respirar aire fresco, atacar a los rebaos y violar campesinas; esa es la razn por la cual todas las granjas permanecen cerradas a cal y canto durante la noche convirtiendo lo que es un risueo valle durante el da en un reducto de oscuridad, recelo y desconfianza durante las noches.
Tena los labios tan secos que una vez fue a beber agua y rompi el vaso, su primer beso fue realmente traumtico y brusco, empez en el parque y acab en urgencias, desde entonces nadie a querido volver a besarla.
Una vez quise ver las grietas de sus labios de cerca as que me di un paseo por ellos esquivando escalones y cortantes aristas, explorando sangrientos valles y profundos caones. Disfrut mucho, especialmente cuando utiliz la puntita de su lengua para humedecerlos, fue como montar en una montaa rusa toda entera pintada de rojo.

De pie en el viejo andn de la estacin esperando a un tren que nunca llegara mir su pequea maleta con la incmoda sensacin de haber olvidado algo que no haba olvidado realmente ya que das antes haba decidido irse con lo puesto y no guardar nada en la maleta por aquello de ahorrar peso aunque a ltima haba decidido llevar la maleta por aquello de que un viaje sin equipaje no es del todo un viaje.
Tras varios das esperando el tren que lo llevara lejos y que nunca llegara comenz a padecer el nerviosismo de todo viajero que se precie de viajero y cada vez le era ms difcil conciliar el sueo de la noche anterior a la partida y all por la tercera noche de espera comenz a dar vueltas y ms vueltas por el desierto andn intentando atar los cabos sueltos de su absurdo viaje.
Harto de esperar, decidi indignado volver a su casa no sin antes cargado de determinacin presentar una sonora protesta ante la Compaa Ferroviaria del Sur entidad emisora de los inexistentes billetes. Ya en su casa puso la maleta encima de la cama agotado y extraamente satisfecho para devolver a su sitio su vaco contenido.