Ayer vi en la televisin una rana que no era verde sino marrn y que habitaba los lagos del norte debido a que las temperaturas eran ms bajas y de esa manera no tena que competir con las dems especies de ranas ms convencionales, verdes imagino, que preferan los ambientes ms clidos del sur. Lo verdaderamente sorprendente de todo esto es que cuando llegaba el invierno y la nieve lo cubra todo, mientras sus competidoras verdes croaban entre los nenfares del sur, nuestra amiga marrn se congelaba por completo, no es coa, todo su cuerpo quedaba congelado salvo un puado de clulas aisladas entre si en la cuales haba almacenado glucosa (que por lo visto es un anticongelante natural). Cuando el invierno remita, la rana que haba dejado de ser rana para ser un puado de clulas inconexas encerradas en un cubito de hielo, comenzaba a descongelarse clula a clula y volva milagrosamente a la actividad.
Despus alguien cambi a Tele Cinco y aparecieron dos famosos gritndose e insultndose, intentando siempre tener la ltima palabra, elevando el tono cada vez ms. Mientras al otro lado, detrs de miles de pantallas de cristal, miles de personas se suman en su letargo diario al recibir la dosis de lo que podra llamarse su invierno televisivo. No lograremos hibernar como la rana, aunque alguno esta congelado por ah, o eso dicen, pero logramos insultarnos delante de las cmaras realmente adaptados a nuestro entorno, y es que claramente somos una especie de orden superior.
Qu es lo que haras si el sistema solar chocara con una nube interestelar y maana nos furamos todos al carajo?
Ray Bradbury ya pens algo parecido en este cuento titulado La ltima noche del mundo.
Leo impresionado un artculo sobre un palabro increble: Neuromarketing.
Al leer el artculo record aquellos descojonantes test de producto en los que particip en la universidad, para merendar una bollera industrial de otro planeta por la cara y por supuesto para obtener unos profundos conocimientos en la materia. El tema consista bsicamente en que te ponan tres o cuatro platos con palmeras de chocolate y un vasito de agua, tu te zampabas la palmera en su totalidad, por aquello de no hacerle un feo al operario que armado de lpiz y papel te entrevistaba sobre las virtudes y defectos del alimento. Personalmente a mi todas me saban igual, de puta madre vamos, y bueno creo que nos la soplaba si esta o aquella era ms dulce o menos dulce, incluso salt el tpico graciosillo para ver si le podan cambiar el vasito de agua por uno de leche, para ya de paso mojar.
No me fiara mucho yo de los resultados del test.
Ahora, se imaginan? si palabros como Neuromarketing son posibles, porqu no palabros como Gastromarketing. El Gastromarketing podra consistir en que unos conejillos de indias incentivados con un lote vitalicio de “Conservas Pepe” fueran intubados cual perros de Paulov y se midiera sus niveles de salivacin ante la exposicin repetitiva de varias latas de mejillones en escabeche. Esto ya no suena tan divertido, pero se yo de algn cabroncete que con los tubos por el esfago todava sera capaz de pedir un poquito de pan, por aquello de mojar.
Durante los largos das de mi convalecencia, he estado encerrado en casa sin salir al exterior bajo ningn concepto, sin tener otra compaa mas que la ma. No es que eso me importara, en absoluto, estoy acostumbrado a la soledad, pero si ech de menos a alguien cuando mi enfermedad se torn molesta, especialmente a la hora de expresar mis quejas. Estarn de acuerdo conmigo en que una queja que rebota en las paredes de una habitacin tan slo ocupada por el propio quejumbroso no es una queja, sino un lamento de mierda, una bala mojada, un cupn no premiado. He pasado la mayora del tiempo durmiendo, dejndolo pasar, como esos caos de agua fresca que fluyen libremente en los pueblos empinados de la sierra; el agua cae cao abajo pero a nadie parece importarle, su sonido es parte del paisaje y a nadie parece preocuparle el que esta sea un bien escaso y se vierta sin control. Estarn de acuerdo tambin en que dormir es lo ms parecido a estar muerto. Por eso muchos quieren morir mientras duermen, as sin enterarse. Fjense si vivimos tan condicionados por la dama del manto negro y la guadaa que entrenamos ocho horas diarias para cuando salga a nuestro encuentro.
Mpcp dijo ayer:
Pienso compartir piso hasta que pueda compartir residencia.
Nuestros amiguitos de Avecrem, con tanto enriquecer y enriquecer con una pastillita en el agua hirviendo para la sopa o el arroz, otra pastillita para tus guisos, potajes y salsas, que si otra pastillita en el huevo batido para los rebozados, que si enriquece
joder!, enriquece por tus muertos!, van a lograr que antes de entrar a la cocina si quiera nos metamos unas rayitas de “caldo de pollo” para irle cogiendo el sabor.
Tengo un frondoso bosque en mi interior. Se extiende por todas mis vas respiratorias como una selva tropical, hmeda y clida. En el habitan todo tipo de animales que silban, cantan, allan, gritan, rugen y respiran. En estos ltimos das una cuadrilla de leadores armados con hachas y sierras parecen empeados en no dejar un rbol en pie, ya han logrado deforestar gran parte de mi garganta que debido a las lluvias torrenciales y otros agentes erosivos es como si se desgarrara por momentos, spera, seca y dolorosa. Lo nico que puedo hacer es toser y toser sin parar y apuntarme a Greenpeace.
Vena a hacer dao, y acab con todo lo que habamos construido, un lugar especial donde germinar la luna de los castigados. Se llevo la noche prendida de un hilo. Roto el cristal que guardaba nuestros sueos, se derram por el costado un mar de besos, y se fundieron los plomos de las estrellas, y todo quedo en una resaca de penumbra sin sentido que la vida no supo entender. Dos taxis girados corriendo por la lnea del horizonte, en busca de un cruce que no existe, ignoto pero deseado.
Sus gafas de ver y mi vista, su cmara de fotos y mi memoria, sus llaves de casa, mi instante, el abono, dos besos, un mvil y todos los mensajes de una vida. A m, en cambio, ese ladrn de segundos me dej con las manos llenas, mi mochila intacta, el deseo en mi cama y un taxi de vuelta que no supo llevarme donde mi corazn dictaba.
jala se pudra en el infierno ese matador de luces de bohemia.
Cesar Flix de Grado
Al da siguiente Zilphia, abandon la escuela. Con un delantalito de hule se sent en la ventana que daba a la plaza; a su lado zumbaba y zumbaba la mquina de coser de la seora Gant. La ventana ya no tena rejas. A travs de esa ventana Zilphia vio cmo los nios con los que haba ido a la escuela se agrupaban en parejas inevitables que entraba y salan de su campo de visin, algunos hasta que llegasen al cura y al altar; un ao, hizo el vestido blanco para la chica con la que haba jugado; cuatro aos despus hizo los vestiditos para su hija. Estuvo sentada junto a la ventana durante doce aos.
Miss Zilphia Gant
William Faulkner
Ayer, buscando fotos de Isabelle Huppert (la pianista asceta) me encontr con estas que me parecieron increbles por su alta carga ertica, adems son enormes y llenarn tu pantalla de una manera casi intrusiva (cuidado si estas en la oficina).
La serie de Huppert se encuentra dentro de un enorme directorio de fotografas de celebridades francesas (cuidado si estas en la oficina). Dentro de este directorio (cuidado si estas en la oficina) hay un increble especial de Jane Birkin, la chica que canta esa cancin titulada Je t’aime no apta para enfermos del corazn, del especial de Jane Birkin destacar una serie en blanco y negro (cuidado si estas en la oficina) y otra serie junto a la Bardot (cuidado si estas en la oficina).