La torre de Babel

Un ingls le dijo a un francs en francs que el griego era un idioma muy ruidoso, a lo que el francs le respondi en un perfecto ingls que los que realmente eran ruidosos eran los propios griegos, no su idioma. Un griego que pasaba por all los escuch y molesto con las afirmaciones del ingls y del francs, les coment, empleando un ingls con un marcado acento griego, que igual o ms ruidosos podan ser los ingleses o los franceses que los griegos y que, claramente, ellos no haba conocido ni tratado con espaoles o italianos, ni hablaban el espaol o el italiano. No haba terminado el griego de pronunciar sus palabras cuando irrumpieron en la discusin un italiano y un espaol que venan charlando en alemn ya que eran compaeros de clase de filologa centroeuropea, pero que entendieron perfectamente el ingls con marcado acento griego del griego puesto que tambin ambos controlaban dicho idioma. Ambos se sintieron muy molestos por las afirmaciones del griego y rebatieron sus argumentos en ingls puesto que el griego los haba expresado en ingls, a la par que el espaol, que adems de alemn e ingls tambin hablaba un poco de francs debido a la vecindad de ambos pases, aunque con un marcado acento espaol, le reforzaba al francs los argumentos que defenda en ingls su amigo el italiano siempre con la conciliadora intencin de dejar las cosas claras y el chocolate espeso. El francs le responda al espaol con su perfecto y diplomtico francs que entenda su postura, pero que esta le pareca un tanto extremista ya que en Francia se estilaba ms el caf con leche que el chocolate puro. En esto llegaron cinco o seis italianos ms, unos del norte y otros del sur y cada uno con su dialecto, venan acompaados de un ruso, de un alemn de origen turco y de un brasileo, estos les propusieron al francs, al ingls, al griego, al espaol y al italiano que continuaran su discusin tomando unas cervezas en la taberna de la esquina, un local con msica en directo regentado por un irlands muy simptico que hablaba galico, ingls y un poco de portugus ya que haba residido unos aos en Portugal.

La ltima vez que los vi fue en la taberna del irlands. Todos chocaban entre risas y alborozo sus jarras de cerveza en un brindis ruso al grito unsono de Kalinka! y estaban montando tal escndalo que eso ms que una taberna irlandesa pareca la cancha de baloncesto del Paratinaikos. Y lo mejor de todo es que tena toda la pinta de ir a acabar a altas horas de la madrugada.

8 March, 2005
Enfrascado en La tentacion de Carla
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Caso de marketing absurdo II

Antonio lvarez-Trujillo era el director de una empresa que contaba con doscientos cincuenta y cuatro empleados. Aunque los resultados de la empresa eran bastante buenos y los beneficios crecan ao a ao, Antonio lvarez-Trujillo, como todo buen director, no bajaba la guardia y estaba siempre buscando la manera de mejorar la cuenta de resultados de la empresa que diriga.

Tras un anlisis de las necesidades informticas de la empresa y un estudio de costes, Antonio lvarez-Trujillo decidi externalizar el departamento de informtica. Despidi a sus cinco integrantes y contrat a una pequea empresa de servicios a la cual apret brutalmente en precio. Fue un gran acierto, la empresa redujo bastantes costes fijos, mejorando a su vez su intranet y reduciendo las incidencias informticas al mnimo.

Viendo los resultados de la externalizacin del departamento de informtica, Antonio lvarez-Trujillo inici un plan similar para el resto de los departamentos de la empresa. Al departamento de informtica le siguieron el de marketing y comunicacin y el de contabilidad, y poco a poco Antonio lvarez-Trujillo se fue quedando solo en su despacho, desde donde armado con un telfono, diriga una empresa, que en realidad, cada vez iba dejando de existir como tal.

Los beneficios iban en aumento pero la nueva gestin obligaba a Antonio lvarez-Trujillo a supervisar con ahnco todos los departamentos externalizados y tena que trabajar muchas ms horas al da, pero le daba igual, los resultados eran brillantes.

A los seis meses de trabajar dieciocho horas diarias y de apenas pasar por casa para dormir, Antonio lvarez-Trujillo decidi externalizar su matrimonio. Fue una accin rentable ya que, en esta ocasin, fue su esposa la que se ocup personalmente de encontrar otro proveedor externo para rehacer su vida en pareja.

A los ocho meses Antonio lvarez-Trujillo externaliz el apartamento a donde se haba mudado tras externalizar su matrimonio, apenas sala de su despacho, por lo que lo arrend a una pareja de amigos suyos cuya amistad termin externalizando un mes despus cuando no asisti a la boda de estos.

Transcurrido un ao desde que externalizara el departamento de informtica de la empresa que diriga, Antonio lvarez-Trujillo, tras dejar marcadas las ltimas instrucciones a varios de sus proveedores, decidi externalizarse el mismo y se ahorc en su despacho ayudndose de su corbata.

7 March, 2005
Enfrascado en Odioso Progreso
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Creep

Imagen de Creepy, el protagonista del video.

Ya est disponible una nueva entrega de fotografas en el fotofrasco encabezadas por una exposicin de motocarros de colores, no se las pierdan!

Por otro lado, en mi mail, el increble video del tema Creep de Radiohead, en su versin acstica.

3 March, 2005
Enfrascado en Huerfanitos
enfrascado por alexqk / Comentarios (5)

La sinfonía

Obiki se ubicaba en mitad de una gran sala ocupada por otros quinientos veintisiete compaeros. La sala era rectangular y en uno de sus lados haba un enorme ventanal que se extenda longitudinalmente de un extremo al otro de la pared. Tras los cristales poda observarse la cumbre nevada del monte Fuji.

El despacho del jefe del departamento, el seor Okawa, estaba situado al fondo. El seor Okawa era una eminencia en su especialidad pero era una persona arcaica y dictatorial que siempre rebosaba mal humor. Cualquier momento pareca ser bueno para abroncar sin motivo aparente al empleado que se le pusiera por delante. Peridicamente sala de su despacho y llamaba a algn empleado. Los gritos se podan escuchar desde kilmetros, incluso cuando cerraba la puerta con un estruendoso portazo.

Obiki llevaba tres aos trabajando incansablemente para la compaa, apenas haba disfrutado de unas pocas vacaciones y su da a da le resultaba tremendamente aburrido. Obiki era tcnico contable y junto a sus quinientos veintisiete compaeros deba teclear tantas cifras como pudiera, como un autmata, durante diez horas diarias y a veces ms.

Para vencer el aburrimiento Obiki escuchaba el sonido de las mil cincuenta y cuatro manos tecleando cifras al unsono, encontrando tiempos y compases en semejante cascada de pulsaciones. Un da se entusiasm de tal manera que se subi encima de su mesa de trabajo, empuando su regla con gestos impetuosos, sintindose por unos minutos como un importante director de orquesta. Y dio paso a los cincos, luego entraron los sietes y los cuatros, los millares se enredaron con las centenas y miles de millones de cifras se fueron escribiendo sobre el debe y otras tantas sobre el haber, formando una partitura en clave de asiento cuyo balance final fue el despido ms bochornoso que jams se recordara dentro de la compaa.

Tan slo imaginen la cara de indignacin del seor Okawa cuando sali de su despacho y vislumbr semejante impertinencia.

2 March, 2005
Enfrascado en La tentacion de Carla, Odioso Progreso
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