El hambre y la indiferencia

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Pocas veces traspasa los lmites de la calle Maniche. Es una calle tranquila perpendicular a dos grandes avenidas. Le ofrece todo lo que una calle le puede ofrecer a una persona cuando la calle es su hogar. Un par de cajeros automticos, varios portales bastante cobijados y algn que otro recoveco. Un supermercado y pequeas tiendas de barrio para pasar el da pidiendo en una puerta o en otra, o comer de caducados. El chico del traje, la adolescente rubia con la cartera del colegio, la pareja de seoras mayores que siempre salen juntas a pasear, las palomas correteando aqu y all, hambre, mucha hambre y sobre todo indiferencia.

En ocasiones se le aparecen, el hambre y la indiferencia, y son como una pareja de novias que pasean cogidas de la mano, como si bailasen milimtricamente un tango callejero sobre sus cartones, o le dieran de comer con parsimonia a las palomas, arrojndoles miguitas de pan. Una miga por cada peatn que pasa y lo trata como se trata a los bolardos, a las farolas, las papeleras, los ladrillos sucios o a las tapas del alcantarillado.

(ms…)

28 June, 2006
Enfrascado en Huerfanitos, Odioso Progreso
enfrascado por alexqk / Comentarios (8)

La salita

He participado en la estupenda iniciativa Una Imagen del blog del escritor mexicano Alberto Chimal, este es el resultado:

El suelo de la salita.

Imagen de unos albailes trabajando en el interior de una habitacin.

– Tenemos que decidir que suelo le pondremos a la salita dijo ella con voz melosa.

Al otro lado del telfono se escuch una especie de bufido y una voz cansada, que sonaba desde muy lejos le respondi: – Dejmoslo ya, por favor, acaso no puedes esperar a que regrese? Es una decisin importante, es tarde, estoy cansado y no puedo pensar en el suelo qu le pondremos a la salita.

-De acuerdo, pero promteme que ser lo primero que hagamos en cuanto llegues, comprende que no soporto ms ese asqueroso linleo.

– Te lo prometo. Me vienes a buscar al aeropuerto y sin pasar por casa nos vamos a ver al seor de lo suelos y nos tiramos toda la tarde entre muestras de baldosas, tarimas flotantes y parqus.

Se despidieron y colgaron. Ella se hizo un t y baj por las estrechas escaleras hasta la salita de la discordia. No era muy grande. Se trataba de un pequeo anexo al garaje de una casita al borde del mar. Les iba bien y la haban adquirido como segunda vivienda para las vacaciones. Ese iba a ser el primer verano que pasaran all y haba mucho trabajo que realizar. A l lo llamaron de la oficina para un tema urgente y tuvo que marchar unos das.

La casa haba pertenecido a un pintor y la salita de la discordia la haba utilizado como pequeo estudio. El pintor haba dejado varios lienzos, ellos se desprenderan de todos salvo de uno, el ms grande en el que estaba pintado el mar y el horizonte en azules clidos. Les gustaba.

La tarde siguiente l la telefone para darle la noticia de que tendra que quedarse en la ciudad varios das ms de lo esperado. A ella le sent bastante mal, a l le sent bastante peor, por eso, cuando ella mencion lo de la salita a l le sali el genio y la mand a ella y a la salita al carajo. – Me acaban de joder las vacaciones y a ti slo te preocupa el linleo de la salita, ponle t el suelo que quieras y djame de joderme ya con el suelo!

Desde que se casaron, nicamente haban discutido un par de veces, las dos por la casa. La primera por l que no quera un jardn excesivamente frondoso, nada de enredaderas y miles de plantas que les dieran trabajo, y la segunda fue por el suelo de la salita y por las vacaciones rotas.

Tras pasar una noche espantosa por el sofoco de la discusin a ella se le ocurri lo que hara. No quera volver a discutir por el suelo de la salita ni por la salita en s por lo que se desharan de ella. Tirara el muro del lado del garaje dejando un hueco bajo la casa, mantendra la pared del lienzo del mar en la pared del fondo y en el suelo plantara csped de tal manera que la salita se convertira en una prolongacin del jardn y en un ficticio mirador haca un mar siempre en calma.

Esa noche ella lo llam para comunicarle su decisin con respecto a la salita. A l le pareci una locura. Ella le respondi que era lo que quera y que lo iba a hacer. l le pidi calma y trat de convencerla de que era una locura. Ella colg.
Cuando l regres de la oficina un par de das ms tarde los albailes ya estaban trabajando en la reforma. Entonces, por primera vez discutieron de verdad y sus gritos y reproches envalentonaron las olas del mar que estaba pintado en el lienzo, el mar real tambin acompa con una marejada aquel da.

19 June, 2006
Enfrascado en Huerfanitos
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Paraguas

Araa. Ilustracin de Ana Trello.

Esta madrugada ha llovido en Madrid como nunca. Me gusta despertar abrir la ventana y ver las calles surcadas por ros rectos de fondo negro. Es como si el agua amortiguara los sonidos del trfico y todo sonara como si unos cros saltaran sobre un gran charco. Tambin me gusta el sonido de la lluvia golpear en las ventanas, es como un sonido metlico, como si cada gota de lluvia portara un pequeo perdign de plomo. Pero todo esto de la lluvia y sus sonidos es bastante manido, no creen? es posible que existan escritas tantas letras sobre la lluvia como gotas hayan cado, as que, aqu termina mi oda al manto de agua con el que nos obsequi el cielo esta madrugada ya que en realidad yo les quera contar otra cosa.

Les quera contar que hoy, por primera vez en bastantes aos, he utilizado un paraguas. A mi los paraguas siempre me han parecido un objeto un tanto intil, y eso que estn bien pensados: ocupan poco cuando deben estar almacenados, y almacenarlos no es costoso, lo que cueste un paragero (Otro objeto extrao, con diresis adems.) Su uso es sencillo, basta con abrirlo y colocarlo sobre la cabeza para que nos proteja de la lluvia (o el sol). Pero yo siempre lo consider un artefacto intil por los motivos que explicar a continuacin:

El que amenace lluvia no quiere decir que necesitemos un paraguas. Llvalo por si acaso -, me deca mi madre, – si no te molesta y a malas lo puedes utilizar como bastn -, – Y yo para que necesito un bastn si no estoy cojo? -, le responda yo. El problema es la lluvia no compliquemos las cosas, pero para que llueva debe caer agua del cielo no slo haber nubes negras.

En mi caso, en escasas ocasiones he sentido la necesidad de protegerme de la lluvia, de otras cosas si, pero de la lluvia no. No les ser difcil encontrar otras cosas ms peligrosas que cuatro gotas mal cadas. Y cuando llueve fuerte? Pues cuando llueve fuerte el paraguas o se vuela con el viento y no sirve, o si no se vuela, no evita que te mojes por ejemplo los pies, el bajo de los pantalones o, en el caso de una gran ciudad, que llegue un coche y te salpique con un charco negro al pasar junta a la acera a toda velocidad.

En este punto del escrito, seguro que estn descubriendo al defensor del paraguas que hay en su interior, y estoy casi seguro de que muchos de ustedes estarn formndo una opinin de mi persona que girar en torno a la excentricidad, el perroverdismo, el frikismo o las ansias de destacar frente a la masa (mira este gilipollas todo empapado). No les culpo, pero permtanme continuar.

Los paraguas siempre me parecieron como araas inertes, suspendidas en el aire, negras o de colores venenosos, con esas varillas delgadas como patas o tentculos cortantes. Ahora seguro que nadie teme a las araas.

Ya lo escrib en alguna ocasin, son como un arma cuando estn abiertos en lugares donde se agolpan muchas personas, lase la salida del metro o los pasos de peatones. Tus ojos peligran solo porque una seora decida proteger su permanente de la lluvia.

– Y si la lluvia es de ranas o de barro? -. Seamos sinceros, si llovieran ranas iba alguien a salir a la calle?

Bueno pero ya. Les dije al principio que hoy utilic el paraguas despus de mucho tiempo sin hacerlo. Me levant, vi el da y me dije, – lleg la hora de llevar un paraguas Alejandro -. Debo reconocerles que me gust la experiencia. Me gust sentir las gotas de agua a travs del fino eje, y sobre todo el sonido del agua al golpear la lona negra. Tuve la sensacin de estar aislado, como si el paraguas se prolongase hasta formar una mampara invisible que mantuviera seco mi espacio vital. Y me gust eso de caminar por las calles empapadas, saltando ros y esquivando charcos, como si el Monzn hubiera llegado a Madrid.

* Araa: Ilustracin de Ana Trello.

15 June, 2006
Enfrascado en Huerfanitos
enfrascado por alexqk / Comentarios (9)

Cristasol (completo)

Ya termin Cristasol, pueden descargarse una copia en .doc para imprimir, por si les apetece leer algo este fin de semana. Se aceptan, versiones, correcciones, continuaciones, ilustraciones, citas, comentarios y por supuesto crticas.

Cristasol (completo) en .doc

Simplemente les recuerdo que los contenidos del frasco estn sujetos a una licencia Creative Commons.

9 June, 2006
Enfrascado en Odioso Progreso
enfrascado por alexqk / Comentarios (8)

Desnudos frente al tráfico

3 Marcha Ciclonudista de Madrid
Seguimos Desnud@s ante el trfico
SBADO 10 de Junio de 2006, a las 12h., en la Plaza de Cibeles (Correos).

Gracias a juan, pueden descargarte un simptico y til manual que de seguro convencer a los indecisos y animar a los desanimados. Descrgate el manual ya!

Imagen de la II Ciclonudista, Madrid 2005

La Bici Crtica de Madrid, atendiendo al llamamiento mundial de la Coordinadora de Colectivos Ciclonudistas de Aragn, convoca la 3 Marcha Ciclonudista de Madrid.

Este mismo da estn convocadas marchas en Zaragoza, Barcelona, Pamplona y Huesca, as como en otras ciudades de Europa y el mundo (http://www.ciclonudista.net)

Los Ciclistas Urbanos de toda edad y condicin utilizamos la bici para ir a trabajar, pasear, hacer deporte, ir a comprar, ir a estudiar, ir a la piscina, ir al cine, ir a la biblioteca, a visitar a la familia… es el vehculo ms gil y racional para moverse en las ciudades. Pero nos sentimos DESNUDOS ANTE EL TRFICO: Mostramos nuestra frgil carrocera para exigir respeto al resto de los conductores.

Exigimos JUSTICIA EN LAS CALLES: Queremos una ciudad ms habitable, equilibrada, en la que el coche no imponga su ley de peligro, ruido y ocupacin del espacio humano. Consideramos esencial facilitar las alternativas al automvil privado: TRANSPORTE PBLICO, CAMINAR y la BICICLETA. Con dos objetivos bsicos:

Reduccin del excesivo uso del coche: por sus nocivos efectos sobre la ciudad, sus habitantes y el medioambiente.

Consecucin de una ciudad ms humana y habitable, que desarrolle su actividad de forma lgica y sostenible, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos.

Reclamamos al Ayuntamiento y a las Administraciones competentes (Consorcio de los Transportes de Madrid, Renfe) compromisos serios que muestren la voluntad de planificar la ciudad desde el criterio de la movilidad sostenible, como solucin al colapsado trfico madrileo.

Qu proponemos? Medidas concretas:

Puesta en marcha inmediata del Plan Director de la Bicicleta: Implementacin de la red de vas e infraestructuras urbanas del Plan Director en estrecha colaboracin con los usuarios de la bicicleta, acompaado de las debidas campaas de promocin e informacin. Creacin de aparcabicis en todos los distritos de la capital.

Pacificacin del trfico urbano. Cumplimiento estricto de la limitacin 50 Km/h. Creacin de zonas 30 y 15 Km/h. Cumplimiento estricto de los artculos 46 y 64 del Reglamento de la Circulacin.

Bici + transporte pblico: Ampliacin de la accesibilidad al Metro en bicicleta a los 365 das del ao. Mejora del acceso de la bici a todos los trenes de Cercanas. Acceso a todos los trenes de RENFE: Regionales y de Largo Recorrido incluyendo las lneas de Alta Velocidad.

Carriles Bus. Diseo ampliado que permita el acceso seguro a los ciclistas. Autorizacin expresa de su uso mediante sealizacin vertical.

Mejora de la calidad del espacio peatonal.
Rutas peatonales sin obstculos. Pasos peatonales sin tneles. Mayor tiempo de los semforos. Pasos peatonales de superficie sobreelevados al nivel de la acera. Ampliacin de las zonas peatonales en detrimento del acceso con automovil.

Las Marchas Ciclonudista son divertidas, pero ante todo mueven al debate porque planteamos soluciones concretas y pedimos compromisos reales. Pretendemos que cada vez ms ciudadanos tengan la posibilidad de elegir la bicicleta como una de las mejores opciones posibles para desplazarse en la ciudad tal como ha ocurrido en multitud de ciudades europeas donde el uso de la bicia ha posibilitado la drstica reduccin del estrs, la peligrosidad y la contaminacin atmosfrica y acstica recuperando las calles como espacio de convivencia.

Queremos una ciudad ms humana y habitable.

Bici Crtica de Madrid http://bicicritica.ourproject.org
Convocatoria Ciclonudista Internacional – http://www.ciclonudista.net

5 June, 2006
Enfrascado en Odioso Progreso
enfrascado por alexqk / Comentarios (9)

Cristasol III

Esta historia comienza en Cristasol. No es obligatorio comenzar por el principio si no quieres, aunque es lo suyo.

Tambin puedes descargarte la historia completa en .doc en Cristasol (completo)

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Pasaron un par de meses hasta que volv a verlo. Coincidi, por lo visto, que hizo una suplencia en otro edificio y que yo tena unos das de vacaciones pendientes de disfrutar.

– Y dnde has estado? me pregunt cuando le dije lo de los das libres. Le respond que estuve unos das fuera de la ciudad.

– Todo el mundo se marcha de esta ciudad en cuanto le es posible. Se est convirtiendo en un lugar insufrible. Sin ir ms lejos, la semana pasada, cuando volva hacia mi casa vi como un to se liaba a hachazos con el coche de otro. La tpica trifulca de piloto roto y de t qu pasa qu no has visto que yo tena preferencia. Slo que este to llevaba un hacha en el coche, ya me dirs para que llevara uno un hacha en el coche. Debi ser que lo llevaba por si acaso. Por si acaso qu? me pregunto yo. El caso es que le dej el coche al otro como la cara de los chinos, lleno de ojos rasgados. Un chapista te arregla un bollo pero dime t como arregla el boquete de un hacha. Luego se dio a la fuga, no te jode! a ver quin es el valiente que detiene a un to con un hacha. –

(ms…)

2 June, 2006
Enfrascado en Odioso Progreso
enfrascado por alexqk / Comentarios (5)

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