Le impact mucho Manuscrito hallado en un bolsillo, le impact tanto que l tambin comenz a jugar pero con distinta suerte. Cuando por fin todo coincidi la abord en la salida de Ventura Rodrguez y le dijo eso de: – No puede ser que nos separemos as, antes de habernos encontrado -, ella le dio un empelln con su bolso rojo y le grit: -aprtate de m, pervertido hijo de puta, o llamo a la polica! -. Slo hay espacio para sueos rotos en el Metro de Madrid.
Llego a casa, abro la persiana de mi habitacin y lo veo all en su ventana, mirndome. Es como si me estuviera esperando. Est con los brazos cruzados y puedo sentir sus ojos en los mos. Me aparto enseguida del cristal y me lo un cigarrillo cada da me salen peor -, mientras fumo vuelvo a mirar y sigue all en la misma postura. Me vuelvo a apartar y termino el cigarrillo intranquilo. Luego me asomo de nuevo pensando en que ya se habr marchado pero sigue all de brazos cruzados, sin apartar la mirada, as que lo miro fijamente yo tambin, cruzo los brazos y estamos as unas cuantas horas hasta que el cansancio l- me vence y desisto. Me aparto de la ventana, pero esta vez con una profunda sensacin de derrota. Creo que nunca he conocido a nadie tan terco.
He decidido grabarlo con una pequea cmara digital de vdeo, as que esta maana antes de ir a trabajar compruebo si l sigue all. Sigue, de hecho da la sensacin de que no se ha movido en toda la noche. – Ser cabezn -, pienso para m mientras coloco la cmara y la dejo grabando. Mi intencin es tener material suficiente para entrenar antes de que decida enfrentarme de nuevo a l. Podra entrenar frente a un espejo pero yo no soy l, mi mirada no es tan incisiva, por otro lado, entre su ventana y la ma hay una calle bulliciosa con miles de estmulos cada minuto, y el duelo implica mirarse a los ojos, clavar los ojos en los del otro sin que medie un autobs o el conflicto de dos conductores en el semforo.
Llego a casa bastante cansado, como algo rpido y voy a retirar la cmara, l sigue all, – es increble, jams podr vencerlo -, voy al saln, conecto la cmara al televisor y reproduzco lo que la cmara ha grabado mientras tomo una cerveza y tengo grandes dificultades para liar un cigarro que luego pueda fumar sin quedarme con el filtro entre los labios al retirar el cigarro de mi boca. El video me revela que no se ha movido de la ventana en al menos todo el tiempo en que la cmara ha estado grabando. Me mira desde la grabacin fijamente y no puedo evitar imaginarlo en la ventana mirando en esos mismos instantes. Trato de concentrarme en la grabacin, de pie, enfrente del televisor con los brazos cruzados me centro en su mirada grabacin tras grabacin, l en el video nunca cede y eso me sirve para fortalecerme, como un boxeador que golpea incansable al saco sin lograr tumbarlo directo tras directo.
Dedico tres o cuatro semanas a mirar el video hasta que un da decido enfrentarme a l de verdad, no a su imagen. Salgo a la ventana y est all, nuestras miradas se enzarzan la una con la otra como si en la calle dos automviles trataran de aparcar en el mismo hueco libre. Tras unas cuantas horas noto como comienza a ceder, al principio es un leve parpadeo, luego aparta la mirada durante un par de segundos, yo me crezco, abro la ventana sin apartar mis ojos de los suyos, apoyo los codos en el alfeizar y saco un poco mi cuerpo como para acercarme ms, como para golpearle ms fuerte. Vuelve a apartar la mirada un leve instante pero persiste. S que lo tengo, que es cuestin de tiempo el que ceda, lo s porque me mira sin apenas conviccin y yo puedo sentir las llamas brotando de mi nervio ptico. Finalmente cede, aparta sus ojos de los mos y se retira de la ventana con expresin apesadumbrada. Lo he vencido, por fin. Todava estoy un par de horas mirando su ventana vaca como si l continuara all, mis ojos saborean el triunfo escudriando su habitacin, como si quisieran atravesar los tabiques y el ladrillo. Creo que si durante esas dos horas – de la victoria – hubiera salido de nuevo habra podido radiografiar hasta el rincn ms oscuro de su alma. Pero no vuelve a salir as que me retiro yo tambin. Decido celebrarlo con una cerveza fra y esta vez me lo un cigarrillo perfecto. Voy a por otra cerveza y a travs de la ventana de la cocina, que da a un patio interior veo a una vecina en su cocina, decido acercarme a la ventana y mirarla. Ella me ve y primero retira sus ojos de los mos, pero luego vuelve a mirar para ver si contino mirndola, y esta vez ya no se retira.