El frigorfico de casa se ha averiado. Desde hace unas semanas no funciona correctamente y cuando lo abrimos es como abrir una ventana y mirar haca un paisaje abrupto cubierto por un manto de escarcha. Se puede escuchar el sonido del viento chocar contra unas montaas provocando ese lamento glido y constante que emiten las montaas en invierno, como si susurraran sus corazones de granito, estremeciendo a todo aquel que los escucha. En mitad del valle, como inertes y atemporales, cuatro yogures naturales, varios cartones de leche y algunos vegetales, conviven en el pramo helado con otros alimentos y las sobras cuaternarias de alguna cena intempestiva.
En la pared del fondo, se est formando un gran muro de hielo compacto que poco a poco va avanzando como la lengua de un glaciar, milmetro a milmetro va restando espacio dentro del frigorfico y engullendo las baldas, atrapando todo a su paso con su abrazo glido. Amenaza con impedir el que la puerta pueda cerrarse y que el hielo comience a invadir la cocina.
Ya puedo imaginarme despertando por la maana y encontrndome la cocina y parte del pasillo bloqueados por el hielo y la escarcha. Imaginen por un momento que por culpa de nuestro frigorfico, la ciudad sufriera una glaciacin, una pequea edad del hielo urbana. Imaginen ir a trabajar con crampones y piolet, montando seguros, reuniones y cordadas.
En vez de palomas habra pinginos y la gente bajara a pasear por las antiguas avenidas congeladas junto a sus osos polares. Se terminara el problema de la vivienda puesto que todo el mundo tendra su propio igloo. El ftbol dejara de ser el deporte ms practicado, en su lugar se practicara el Hockey sobre hielo. Por los antiguos estadios, en donde antao corretearon los payasos haciendo posturitas y luciendo pendientes de diamantes, patinaran raudos y aguerridos atletas, no pintamonas amarillentos.
Al morir nos sepulcraran en el hielo. Cuando pasaran cinco mil trescientos aos, todos seramos un Hombre de los hielos, pero mostraramos un sonrisa congelada y portaramos un pequeo libro autobiogrfico que revelara muchos datos a los cientficos del futuro.
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Ojal tu nevera nos salve del calentamiento global… ;)
Enfrascado por scape95 — 23 September, 2005 6:56 pm
Yo de t hara lo que haca yo: atajar el avance con un secador de pelo de 2500W.
Vers cmo se desprenden fciles icebergs, cmo al echarlos al wc, navegan por las alcantarillas buscando Titanics que hundir.
O para no tirar nada, picarlos y mezclarlos con whiski y unas gotas de limn.
En todo caso no me gustara morir atrapado con sonrisa de fro en ningn glaciar, por eso dormira con mi secador o con un trozo de sol, que tambin me valdra.
Enfrascado por mox — 25 September, 2005 11:19 pm
Me gusta la idea…
Enfrascado por parasol — 26 September, 2005 7:59 am
me has dejado helado… voy a desenchufar la nevera. patinar siempre se me ha dado fatal.
Enfrascado por hans k — 26 September, 2005 8:54 am
Imaginemos que se pueda hacer lo mismo con el horno, convertiriamos nuestro entorno en tropical o desertico? Pasearamos con leones?
Enfrascado por caramelo — 26 September, 2005 10:58 am
Plop!
Millones de ojos parpadearon y se preguntaron: “qu pasa?” antes de empezar a disolverse en un Universo de Jack Daniels.
El Hacedor prob su Creacin y sonri satisfecho. Un buen cocktail requiere tiempo, paciencia y dedicacin.
Despus sigui con su Plan y se fue a jugar a los dados con otro universo que haba creado para tal fin.
Enfrascado por Nuala — 26 September, 2005 11:21 am
jaja me hiciste recordar esto Nuala:
Canicas:
Nuestro universo esta dentro de la canica de un nio que habita, a su vez, en otro universo que contiene al nuestro y que a su vez, esta contenido en la canica de otro nio, que en estos mismos instantes, est a punto de hacer gua y mandar al garete nuestro propio universo y unos cuantos de millones ms, tantos como canicas.
Luego recoger las canicas, las meter todas en una bolsita de fieltro, y maana cuando vuelva a bajar al parque, apostar sus canicas con sus amigos, coger de la bolsita dos o tres al azar y mandar otros siete u ocho mil millones de universos al garete antes de subir a casa y hacer los deberes con toda la naturalidad del mundo, del universo, perdn.
Enfrascado por alexqk — 26 September, 2005 11:44 am
Huy, qu bueno. :)
Uno de los mejores posts de pab (CAPNS) se preguntaba qu pasaba con todas las canicas que perdemos. Te pego un extracto: ” (...) Y digo yo… qu ha sido de ellas? No me refiero a la costumbre de jugar con ellas, este no es un post nostlgico de “en mis tiempos…” o de “Los nios de ahora…”.
Me refiero a las canicas en s, las que yo gan, las que me ganaron otros nios.
Aunque asumamos una sla canica por nio… salen millones.
Una rpida consulta al Google me revela que siguen existiendo en espaa empresas en activo dedicadas a su fabricacin. Que hace uno cuando crece?Las regala?Las tira?Llena tarros de vidrio con ellas?
Comienzo a leer correos con la conviccin de que el suelo que pisamos est asentado sobre un mar de canicas perdidas esperando ser descubierto. Todo un estrato geolgico compuesto ntegramente de perfectas esferas multicolor.
La idea no me desagrada.”
Lo de la canica dentro de la canica, dentro de la canica, me recuerda a mis pesadillas infantiles. Cuando tena unos cinco aos soaba con cosas as: Una tele encendida en la que se vea una tele encendida en la que se vea una tele encendida, o espirales que giraban y todo tipo de motivos geomtricos que contenan otro ms pequeo. Y lo que fuera se repeta ad nauseam.
Un efecto colateral de que los caleidoscopios (en esa poca tena varios). No se los regalen a sus hijos, o saldrn como yo. :D
Enfrascado por Nuala — 26 September, 2005 8:40 pm