La ventana ciega

Un pareja se besa en un jardn. De Kristine Luize Avotina.

* Udensrozes ziedu meklejot, de Kristine Luize Avotina

Conoca a Emilio desde haca unos aos. Nos present un amigo comn y congeniamos, aunque he de decir que no del todo al principio. Emilio tena algo que no me terminaba de gustar, algo en l no era transparente, daba siempre la sensacin de ocultar algo, y eso me inquietaba. Con el paso del tiempo le fui dando cada vez menos importancia a mis inquietudes con respecto a l. Cada vez que tras una de nuestras reuniones o de alguna charla por telfono a m me venan esas sensaciones, haca por ocultarlas argumentndome que todo se deba a unos absurdos prejuicios.

Pese a todo, llegamos a tener bastante confianza. Un da me llam por telfono para invitarme a cenar en su casa. Iran unas amigas suyas, tambin se pasara Luis, el amigo que nos present y algunos amigos ms de su trabajo. Emilio viva en un chalet situado en un pueblo de las afueras. Tena dos alturas y un garaje bastante amplio, todo rodeado de un jardn bien cuidado aunque no muy grande. Recuerdo que la velada fue bastante divertida y generosa en vino. Todo el mundo llev alguna botella, lo tpico en esas cenas, y nos las bebimos en un santiamn. Una de las amigas de Emilio, Vanesa, era bastante lanzada, puede que en exceso – puede que por el vino -, lo cierto, es que casi desde el principio nos enredamos en un flirteo inocente que se enred bastante ms al final, con una escapada al jardn algo menos inocente.


Fue esa noche cuando descubr la aficin de Emilio por la pintura. Nada ms llegar, Emilio nos ense la casa y aprovech para mostrarnos algunos de sus cuadros, lo cierto es que me resultaron muy extraos. Recuerdo uno en que un hombre caricaturesco amarrado al mstil de una goleta, soplaba contra la vela mayor y haca avanzar la embarcacin sobre un mar azul brillante. En otro, una chica vestida con un traje de un verde veraniego caminaba por una callejuela empedrada, azotada por el viento y la lluvia. Ms extrao me result el que, en una de las paredes del garaje, que era dnde Emilio trabajaba en sus cuadros, hubiera una enorme ventana ciega, pintada directamente sobre la pared. Su marco era blanco y el cristal estaba dividido en cuatro rectngulos. Tena un pequeo alfeizar que la haca tremendamente real. Tras los cristales de pintura slo haba oscuridad. Emilio me dijo, que en algunas ocasiones pintaba paisajes para alegrar un poco el garaje, pero que en ese momento prefera que simplemente no se viera nada.

Esa noche tambin descubr que Vanesa me gustaba de verdad, aunque nos acabramos de conocer y nos saliera el vino por las orejas. Volvimos a vernos a los dos das para ir al cine y tomar algo y descubr que tambin me gustaba de verdad – sin que hubiera vino por en medio -, y que adems, aquel sentimiento era mutuo. Fue as como iniciamos una relacin que dur aos.

Pasaron ocho meses desde aquella cena en su casa y desde entonces yo no haba vuelto a poner los pies all. Una noche me llam Luis para decirme que Emilio haba desaparecido sin dejar rastro. Al principio no di crdito por lo que me deca, pero result ser verdad. Sin decir nada a nadie, Emilio puso la casa en venta, dej su trabajo, hizo las maletas y se march.

A las tres semanas nos reunimos con Luis y otros amigos en la cafetera donde solamos reunirnos siempre a tomar caf y charlar, entonces record la ltima vez que lo vi.

Fue una tarde que amenazaba lluvia, el y yo llegamos los primeros a la cafetera y le pregunt si haba pintado algo en la ventana de su garaje. Para mi sorpresa me dijo que haba dejado de pintar. – La locura es como una ventana ciega me dijo. Tu abres una ventana que en realidad nunca debera de abrirse y divisas por ella todo aquello que quieres divisar, y entonces enloqueces, porque ves cosas que slo ves tu y que terminas creyendo reales, pero son slo tuyas, son los paisajes de tu ventana, y nadie ms puede verlos -. Emilio remova su caf y expulsaba el humo de su cigarrillo por la nariz, como un dragn, dejando la mirada fija en la ventana de la cafetera. Yo lo miraba fijamente a el, tratando de adivinar qu cojones de pjaros le volaran alborotados por la cabeza para decirme semejantes cosas que en aquel momento para nada entend.

Al da siguiente concert una cita con la inmobiliaria que gestionaba la venta de su casa. Fui al garaje directamente para mirar por su ventana. Por ella pude ver a Emilio y a Vanesa besndose en mitad de un jardn amarillo, con nenfares verdes y plantas de hojas rojas, bajo un cielo violeta con cientos de estrellas blancas.

12 October, 2005
Enfrascado en Amores Vacios
enfrascado por alexqk /

13 Comentarios enfrascados

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  1. Incluso las personas ms grises albergan en su interior universos de colores. Son su tesoro, por eso no los comparten. A m me caen bien los Emilios, que pintan a personas que luchan contra las circunstancias o que desafan a los elementos. Para ellos sus sueos son su nico patrimonio. Y t, sin saberlo, le arrebataste el suyo.

    Espero que por dejar de pintar no haya perdido los colores, ni su peculiar visin del mundo. Que su locura haya decidido vivirla. Y que con el dinero de la venta de su casa se haya comprado un barco para buscar esa isla desconocida que no viene en los mapas de la que hablaba Saramago.

    Enfrascado por Nuala — 13 October, 2005 2:43 am

  2. Me alegro de que te haya impactado tanto el cuadro de Kristine Luize Avotina, porque ha significado que esta genial historia vea la luz entre nenfares al sol.
    Espero que historias tan buenas como todas estas ltimas que has publicado, te sigan acariciando la mente, alex, que todas ellas son muy estupendas.

    Te inspiras montando en bici, verdad?

    Muy bueno alex, muy bueno.

    Enfrascado por mox — 13 October, 2005 10:20 pm

  3. Nuala, perdona el enlace a tu blog no funciona, y me gustara visitarlo. Un saludo.

    Enfrascado por mox — 13 October, 2005 10:24 pm

  4. Sigues impactndome con tus historias, que me enganchan atu blog, sin remdio.
    Des.

    Enfrascado por ladesordenada — 13 October, 2005 10:42 pm

  5. Muy bueno. Final con nudo en el estmago.

    Salutes

    Enfrascado por juanba — 14 October, 2005 10:46 pm

  6. no me deja comentar…snif

    Enfrascado por Nuala of Faerie — 14 October, 2005 11:28 pm

  7. no se valen los enlaces en los comentarios Nuala, es posible que sea por eso? es por el spam y esas cosas malas.

    Enfrascado por alexqk — 15 October, 2005 11:13 am

  8. Bonita historia para un cuadro…. plas plas plas plas.. alex, te superas letra a letra.

    Por cierto, daban ganas de achuchar a Emilio, pobrecito.

    un beso

    Enfrascado por fuzzita — 17 October, 2005 12:58 pm

  9. jajajajajjaaj he escrito el mismo comentario mil veces. Que no tengo blog. Y jurara que lo que no me deja poner esto es Magritte.

    Se ve que tu filtro prefiere a los prerrafaelistas. :D

    Enfrascado por NualaofFaerie — 17 October, 2005 8:41 pm

  10. pues la verdad no entendi muy bien la historia pero que mala onda que vanesa se fuera con emilio.

    Enfrascado por aletse — 24 November, 2005 9:50 pm

  11. He vuelto a leerte, despus de muchos aos, coincidiendo con un nuevo trabajo que me deja mucho tiempo para conectarme, y una vez ms haces que me emocione, por lo bien que escribes.

    Enfrascado por ana — 14 July, 2006 4:41 pm

  12. Yo he conocido a Emilio. Tambin esta vez se ha ido sin decir nada. En su ventana haba pintado una familia. Cerca del zagun de una casa de pueblo. Emilio estaba reposando un brazo sobre la espalda de un nio. Con el otro abrazaba la cintura de la mujer…

    Enfrascado por judit — 14 September, 2006 11:47 am

  13. hy estoy dentro de esa ventana, la que me envuelve cada dia mas ….....................

    Enfrascado por sayuri — 7 December, 2006 8:11 pm

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