Esa maana amaneci clara y despejada en Barcelona. Octavio salt de la cama con bro y energas, nada de levantarse con el pie izquierdo, ms bien podra decirse que se levant con los dos pies bien plantados, firmes como los cimientos de un grandsimo rascacielos. Y es que Octavio rozaba los dos metros de altura: – ay hijo mo!, si la altura fuera fortuna, tu tendras un tesoro sola exclamar su madre.
Octavio dio el estirn cuando apenas era un adolescente lo que le convirti en un bicho raro entre sus compaeros de clase que rpidamente comenzaron a apodarlo el largo, el palitroque o el Sabonis de Sant Carles. Fue alcanzar el metro noventa y ocho y fallecer su madre. Apenas transcurridos dos aos de la muerte de su madre, falleci el padre tras caerse de un andamio desde un quinto piso, dejando a Octavio solo con un modesto piso en la Barceloneta y con sus ciento noventa y ocho centmetros. Por eso a Octavio no le gustaba ser alto o nada que tuviera que ver con las alturas. Cuando se suba a una escalera rompa a llorar, las torres de la Sagrada Familia le hacan recordar la muerte de sus padres y jams se haba planteado subir a un avin.
Tras afeitarse encorvado para poder ver su rostro ante el espejo, limpi el bao de salpicaduras y se visti con su mejor traje, uno oscuro que combinaba perfecto con la nica camisa blanca que tena. Dejo todo en perfecto orden, bajo las persianas pero no del todo y sali de su pequeo piso con su pequea maleta de cartn, cerrando la puerta con el cerrojo. Camino del trabajo se le escapaba una sonrisa de slo pensar que ese sera el ltimo da que fuera a trabajar. Y es que desde la muerte de sus padres, si algo haba hecho Octavio en la vida, haba sido trabajar y trabajar sin descanso.
Fue chico de los recados en la Boquera: – mozo lleva esto al Raval, con bro que no llegamos!, chato, vete y dile a Julio que ya le tengo eso! -, y as de sol a sol. Actualmente, era mozo de almacn en un comercio textil: – Octavio, hijo, alcnzame el rollo de tela verde de ah arriba que yo no llego -, – Octavio, sbeme esto all -., era como a l le gustaba decir, – un recadero de altura -.
Un da, se cruz por la calle con unos extranjeros un tanto desaliados, le dijeron que eran artistas callejeros y que iban a actuar en la Rambla la ruambla -, que tenan un pequeo espectculo para todos los pblicos y que les haca falta alguien que hiciera de rbol. Octavio no saba que era eso de ser actor y senta curiosidad, as que se fue con los extranjeros y estos le explicaron que lo nico que tena que hacer era estarse quieto de pie durante la actuacin y en un momento dado mover sus brazos como si se lo estuviera llevando el viento. Octavio accedi y unas horas antes acudi al ensayo general de la obra. Mike un duende gris del bosque -, y Anna una princesa encantada le explicaron lo que deba de hacer y cuando deba hacerlo exactamente. Octavio sera un sauce llorn.
La primera representacin de Octavio fue un xito interpretativo y el pblico llen los sombreros de monedas e incluso billetes. Mike y Anna maquillaron y disfrazaron a Octavio con retales verdes y finas guirnaldas que caa lacias de sus brazos. Lo subieron a una pequea escalerilla de madera estrechita. Fue alcanzar el ltimo peldao y Octavio comenz a recordar la muerte de su padre rompiendo a llorar. La expresin de tristeza de su cara era tan real que cuando el viento amenaz con quebrarlo y hacerlo caer arranc el aplauso del pblico en una escena realmente espectacular y emotiva.
Tras el xito sin igual, Mike y Anna le ofrecieron unirse a la compaa de manera permanente, – vamos donde luce el sol, vivimos de lo que sacamos actuando y somos libres de ir donde queramos. Es as como somos felices -. Octavio no tuvo ninguna duda y les dijo que se unira a ellos.
As que ese da, con su traje negro, su camisa blanca y su maleta de cartn, se despidi de su jefe y sus compaeros del almacn de telas y se embarc con Mike y Anna en un barco con destino a Marsella. Octavio y sus ciento noventa y ocho centmetros estaban decididos a buscar ese tesoro al que siempre se refera su madre, o a echar races en algn que otro lugar.
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Fantstico.
Salutes
Enfrascado por juanba — 12 December, 2005 10:19 pm
Este precioso cuento da idea de lo que te encant Barcelona.
Enfrascado por mox — 12 December, 2005 11:18 pm
Que talento que tienes. Y encima retratando Barcelona como el mismsimo Juan Mars y ah pone que slo estuviste de visita.
Enfrascado por launicachica — 13 December, 2005 10:22 am
ostras, t!
que cuento ms bonito!!
Enfrascado por Diana — 13 December, 2005 10:03 pm
Que bonito!
Enfrascado por Individua — 14 December, 2005 11:44 pm
enfrasca muy bien. muy bueno el cuento
Enfrascado por ariana — 26 December, 2005 3:50 am