La culpa del occidental

Mariposa, ilustracin de Ana Trello.

1.

A Martn no le gustaba tirar la comida. Poda decirse que viva obsesionado con no tirar nada, con comrselo todo. Todo le vena de que su abuela haba pasado hambre en la guerra, porque las guerras son crueles e injustas y la gente muere y pasa hambre, y Martn relacionaba la guerra con tirar la comida. Cada vez que habra el cubo de la basura no poda evitar el ver refugiados caminando entre los escombros, como si el cubo fuera un hueco mgico en el que se pudieran divisar otros puntos del planeta, un catalejo al sufrimiento y la violencia.

El otro da lo llam para tomar un caf y charlar un rato y…

El otro da lo llam para tomar un caf y charlar un rato y me pidi que lo acompaara a hacer la compra, le faltaban cosas para la comida de la semana, porque Martn cocinaba semana a semana, as se calculan mejor las cantidades y se planifica, es una cuestin de economas de escala, me deca, no es lo mismo comprar para uno que para cuatro, para cuatro siempre hay ofertas y puedes guardar lo que haces en un recipiente de esos de plstico, cocinar una o dos veces a la semana y no sentirte esclavo de la cocina. En lo que me haca sus comentarios se desplazaba de un lado al otro del supermercado tirando de un carrito de plstico con ruedines que se iba llenado convulsivamente con todo tipo de alimentos, la mayora en oferta. Llegando a la caja le pregunt si iba a comerse todo eso en el espacio de una semana, me respondi que si y que de hecho poda decirme cuando y qu se comera. Hoy cenar los huevos y las salchichas alemanas. Espera, espera, le interrump, antes me has dejado tirado con el caf, ahora me vas a dejar colgado con la cena? Me invit a cenar a su casa.

Luego pag la compra. Mientras el sacaba las cosas de la cesta y las esparca por la cinta negra yo me fijaba en los ojos claros de la cajera, eran preciosos, y sobre todo me fijaba en como ella lo miraba a l cada poco. Pag con la tarjeta de crdito y cuando se la entreg junto con el carn de identidad, la cajera, tras comprobar la veracidad de su tarjeta, le dijo que estaba muy guapo en la foto del carn y que estaba ms guapo sin barba. Martn la ignor pero yo la sonre a la par que embolsaba las compras y me excus por l con un – es que se est abandonando el pobre – que son socarrn y un tanto ridculo. La cajera volvi a sonrer, le dio el papelito para que Martn lo firmara, luego puso la nota en una de las bolsas.

Ya en casa de Martn comenzamos a preparar la cena, huevos con salchichas, mientras apurbamos unas latas de cerveza y charlbamos. Sacando la compra de las bolsas vi la nota, veintiocho euros, le atendi Jessica. La cajera que te ha tirado los trastos antes se llama Jessica, podras haberla invitado a cenar, no? Me respondi que el que tendra que haberla invitado era yo, te gusta ms a ti que a m, me dijo, a mi no me gusta. Eso es porque no te has fijado en ella preocupado como estabas de repasar que no te dejaras nada sin comprar. Si te hubieras fijado la hubieras invitado de seguro. Me contest que si se haba fijado en ella en otras ocasiones y que nunca haba despertado su inters. Es guapa pero est algo rellenita. Comenzamos a discutir sobre lo que era para l estar rellenita y lo que era para mi estar potente. Me dijo que el motivo por el cual la cajera no le atraa no era por una cuestin de firmeza o figura, sino que era por una cuestin de hbitos alimenticios. Me sorprendi cmo iba Martn a conocer los hbitos alimenticios de la cajera? as que se lo pregunt: cmo vas a saber lo que come si no habis quedado para cenar? El me recrimin el que yo slo me fijara en sus tetas y dejara pasar tantsimos otros detalles, como por ejemplo, el que tena los dedos ndice y corazn ligeramente amarillentos, seal de que es fumadora, me dijo, y todo el mundo sabe que los fumadores no comen fruta, porque la fruta se suele tomar de postre, pero el fumador cuando termina el segundo plato est ya tan ansioso por fumar que pasa del postre y termina no slo fumando, sino que sin tomar las cinco piezas de fruta diarias recomendadas. Yo deba mirarle ya con cara de gilipollas pero el continu. La fruta es necesaria y no voy a cenar ni a salir con una persona que no toma fruta. Pero qu ms dar, le repliqu yo. Pues que no quiero que una idiota que no toma fruta me fastidie con el humo de sus cigarros una cena en algn sitio que merezca la pena, sitios que por lo general son bastante caros. Adems eso, no estoy dispuesto a gastarme una fortuna en una cena que no se va a saborear como es debido. Qu pasa, le recrimin, que porque sea la cajera de un supermercado de barrio no va a apreciar un buen vino o si la carne est en su punto. No me refiero a eso, se defendi, me refiero a que debido al tabaco tendr mermados el olfato y el gusto y no podr apreciar los alimentos como es debido. Le das demasiada importancia a la comida, se supone que es una cita, no una cata de vinos o un men degustacin. Le doy la importancia que la comida se merece, hay muchas personas que no tienen para comer. En lo que hablbamos el frea los huevos como un autntico maestro, con poco aceite y mucha maa, dejando las yemas turgentes y a punto de estallar, como los pechos de la cajera.

Cenando me cont lo de su abuela en la guerra, bromeamos con respecto al nombre de algunas recetas y luego hablamos sobre algunos de nuestros amigos mientras mojbamos pan en los huevos, bebamos cerveza y dejbamos los platos limpios.

2.

Todo el mundo parece escoger los lunes como el da para hacer la compra, bien sea para comprar para toda la semana, para varias semanas o para todo el mes, pero se compra los lunes, lo ms seguro que porque el lunes te queda algo de leche para el desayuno, a medioda te comes las sobras del fin de semana pero, o vas a comprar, o no cenas.
Aquel lunes la gente entraba en riadas al supermercado del barrio. Yo nunca haba visto eso, gente pasando por entre las cajas como si caminaran por el pasillo del metro en hora punta. Se acabaron los carritos y las cestas y tuve que hacer de guardaespaldas de una seora hasta que vaci el suyo en la cinta de la caja. Fue entonces cuando vi de nuevo a Jessica, la cajera de Martn y volv a sentirme bastante atrado. Entr, hice mi compra para la semana apartando a la gente de los productos que me interesaban, como si sufriramos caresta y estuvieran racionados. Fueron momentos tensos que rozaron la histeria colectiva, esa especie de fenmeno que slo ocurre cuando enfrentas a una masa de humanos ante su instinto de supervivencia. Si quedan tres cajas de galletas y somos cinco en el lineal, da igual que los competidores sean ancianos, mujeres embarazadas o cros de doce aos, el histrico quiere las galletas aunque estas vayan a pudrirse dos meses en un lugar fresco y seco. Y eso que al lado estn los bizcochos, que no estn tan buenos y son algo ms caros pero que te sacian igual. Recuerdo que me pregunt hasta donde hubiramos podido llegar por esas galletas, hasta donde nos hubiera arrastrado el instinto si esas galletas fueran el nico alimento en una isla desierta.

Busqu la caja de Jessica y me puse a la cola. Delante mo una pareja haba comprado para por lo menos dos meses, su carro rebosaba productos y marcas blancas. Eso me permiti observar a Jessica durante un buen rato. Record que durante la cena Martn me haba increpado por no fijarme en los detalles as que yo me fije con todo detalle en ella, especialmente en sus pechos, pero tambin en sus manos y en como las mova. Cuando lleg mi turno le dije hola y ella me respondi con una sonrisa. Menudo folln que tenis hoy aqu no? Me respondi algo sobre que los lunes eran el peor da. Si quieres cuando salgas te invito a tomar una cerveza, le ataqu. Volvi a sonrerme pero no me dijo nada salvo que eran treinta y seis con noventa. Le di cuarenta, apunt un telfono en el ticket y me lo dio con el cambio junto a un hasta luego, gracias.

Aquella tarde noche cuando llegu a casa, coloqu todo lo que haba comprado en los estantes y en la nevera. Cuando colocas las cosas en la despensa y en la nevera es cuando de alguna manera puedes valorar con frialdad la compra que has realizado, lejos de impulsos, gndolas, carteles de ofertas de colores y espectaculares packs de dos por uno, puedes calibrar cuanto se ajusta tu compra a tus necesidades reales. Por ejemplo, ese da yo invert cerca de seis euros en latas de bonito en aceite vegetal cuando ya tena lo menos un par de packs de tres latas escondidos en la balda de arriba. De hecho, si por algn casual me quedara aislado en mi casa, por un ataque nuclear Iran, unas inundaciones, un tornado o algo as, creo que en la balda de arriba podra encontrar alimento en forma de latas, sobres de comida deshidratada y conservas de distintas procedencias para subsistir durante varios meses. En esa misma compra ech a la cesta cuatro yogures para descubrir que tena otros tres a punto de caducar en la nevera. A mi el yogur me gusta mucho, pero no se si tanto como para comerme tres en un da, adems, a parte de unas uvas que compr, tambin tena pltanos que se me iban a pasar, a ponerse negros vaya, y a mi negros no me gustan, con lo que me dije a mi mismo que esa noche cenara un batido de yogur a punto de caducar con pltanos a punto de ponerse negros, y que dejara las uvas para el da siguiente.

Pero aquella noche qued con Jessica a tomar unas cervezas y a picotear algo por ah por lo que no cen en casa y termin tirando los pltanos y los yogures ya caducados, entre otras cosas porque tena uvas y yogures nuevos y porque, en el fondo, ir comprar al supermercado me permita quedar con sus cajeras, acompaarlas a su casa y magrearme con ellas en sus portales. No le dije nada de todo aquello a Martn, pero Jessica y yo quedamos en cenar para el siguiente sbado. Una cena ms formal, con vino y elegancia. Una cena en donde ambos finalizaramos lo que habamos empezado en su portal la anterior cita y en la que quin sabe lo que nos podra deparar.

El sbado la recog en su casa a la hora convenida. Estaba vestida como para ir a una boda, llevaba un vestido negro que enseaba lo que tena que ensear, bastante maquillada para mi gusto y con un tinglado en el pelo de mucho cuidado. Jessica tena el pelo rizado pero se lo haba alisado con la plancha para luego hacerse un recogido que finalizaba en una especie de pinza adornada con varias mariposas brillantes. Me cont el proceso mientras cenbamos. Al principio no estuvo muy habladora pero enseguida se solt con el vino que fue de los ms baratos de la carta. Hablaba ella sla y prcticamente me cont lo mismo que me cont cuando tomamos unas cervezas. Yo me interesaba por sus tetas pero recuerdo que comenc a aburrirme y a plantearme si realmente debera haber quedado con ella. Conforme hablaba de su vida, de sus hermanas y de que llevaba trabajando desde los diecisis aos me empez a parecer una tanto tosca. Para cuando haban trado el entrante ya se haba fumado un par de cigarros y la mesa pareca envuelta en una neblina gris y cancerigena. Adems haca un poco de calor en el restaurante, era un sitio de carnes a la brasa, quizs por eso. De segundo pedimos unos buenos solomillos, ella lo pidi muy hecho, que no sangrara nada porque le daba mucho asco, yo lo ped en su punto. Ella no lo pudo terminar y dej cerca de la mitad en el plato, luego encendi otro cigarro con el que acompa mis ltimos bocados. De postre pidi una crema de chocolate, yo ped un caf. Pagamos la cuenta entre los dos y me pareci excesivamente caro para una cena de entrante a compartir, algo de vino con dotes para el boxeo, humo y un trozo de carne a la brasa.

Jessica me propuso ir a tomar una copa directamente a su casa. Se nota que le gust el vino, pens, va lanzada. No pude evitar el imaginar las distintas maniobras frente al espejo para lo del pelo, y pese a que sus tetas me atraan como un imn tuve claro que no me apeteca ir a su casa para tomar una copa. Me excus dicindola que la cena me haba cado algo mal por el calor y prcticamente me volv a casa sin mirar atrs y dicindome que de ese momento en adelante debera tomarme algo ms en serio a mi amigo Martn, especialmente cuando me contase historias de su abuela y me hablase sobre cosas de la comida.

* Mariposa, ilustracin de Ana Trello.

13 September, 2006
Enfrascado en Odioso Progreso
enfrascado por alexqk /

6 Comentarios enfrascados

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  1. Me encant la narracin, la fluidez, los temas cotidianos tocados, todo.

    Muy bueno, en serio.

    Salutes

    p.d.: Te dej un mail con un par de cosillas sobre el texto

    Enfrascado por juanba — 15 September, 2006 12:33 am

  2. Agradecido juanba.

    Enfrascado por alexqk — 15 September, 2006 7:52 am

  3. Qu ritmo! Agradable lectura. Muy fluida, muy fresca.
    Si no te molesta, te enlazo en mi pgina.

    Saludos

    Enfrascado por Juan - Ignacio — 17 September, 2006 6:45 pm

  4. Gran relato, alexqk

    Y es que no hay nada que ejerza tanta atraccin como lo cotidiano.

    Por cierto que habr sido de sandra, la cajera del OC?

    Enfrascado por tpcp — 18 September, 2006 1:59 pm

  5. Caray! qu texto! me ha gustado mucho el anlisis de las costumbres supermercadianas jeejej. Muy entretenido todo. Un besote

    Enfrascado por Lau — 14 October, 2006 6:54 pm

  6. hola creo que este ya tiene un comentario, pero era referente al secador. Ahora que me lo he leido, me ha costado porq no estoy acostumbrada, ni a leer, ni mucho menos a hacerlo en la pantalla. A mi realmente si que me ha atraido Jessica no slo para tirrmela, si n o porque parece de esa gente echa de supermercado. Que saben encontrar el codigo de barras en una milsima de segundo, mientras miran de reojo la compra del de al lado y si lleva algun bulto. Y eso es muy importante si el dia de maana se te ocurre robar en el super. besos

    Enfrascado por tuhermana — 7 December, 2006 4:23 pm

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