Era bastante temprano, restaban tres das an. El Organizador fue a dar un paseo por la playa, se descalz y comenz a andar por la arena. La playa estaba vaca. Imagin el escenario all al fondo, vio una gran carpa con forma de concha, un complejo entramado de cables, poleas y lonas resistentes al viento y bien ancladas en la arena, como una vela de barco esclava en la tierra firme. Las lonas, estratgicamente colocadas, formaran una pantalla de resonancia y lanzaran el sonido en la direccin correcta. Imagin la playa abarrotada y expectante, y el rugir del pblico cuando saliera el artista con la brisa de poniente. Imagin al hombre orquesta saliendo al escenario con gesto humilde, saludando al pblico: – paz, paz -, y haciendo reverencias. Luego se sentara rodeado de sus instrumentos: un bombo para el pie izquierdo, al que ocasionalmente acompaara una tobillera con cascabeles y platillos pequeos de metal. Sobre sus rodillas, una guitarra de doce cuerdas metlicas finsimas, encordadas a pares, la tocara con una raspa, y deslizara un tubo de aluminio por el mstil produciendo sonidos alargados. Luego llegaran hasta cerca de su boca tres troncos de madera perforada por miles de diminutas hormigas, uno pequeo y robusto, otro un poco ms largo y ms fino y un tercero, tan largo, que sobresaldra del escenario, curvado como el colmillo de un mamut. Estara rodeado de tambores, timbales y todo tipo de platillos, fabricados con metales y cochas.
El concierto comenzara con el hombre orquesta soplando por el tronco de madera con forma de colmillo de mamut, su sonido eclctico se dispersara por toda la playa y hara vibrar los granos de arena entre los dedos de los pies de los cientos de asistentes, estos comenzaran a danzar felices, presa de un cosquilleo de hormiguero revolucionado; sin parar de soplar por el inmenso tronco, el hombre orquesta comenzara a marcar un ritmo con el bombo de su pierna derecha que ya no parara en toda la actuacin, como un gran corazn que bombeara decibelios con cada latido. Luego las notas de su guitarra se deslizaran por entre los latidos del bombo, acariciando los tmpanos de los danzantes, como si fueran cantos de ballena propagndose por el ocano a cientos de millas de distancia. Combinara la guitarra con los tambores, timbales, platillos y conchas e incluso a veces cantara con una voz suave o soplara por una caracola colgada del cuello, como llamando al pblico, que gritara y ovacionara ensordecedor.
Con la puesta de sol llegara el ritmo imparable del bombo, los timbales y los troncos. Los danzantes danzaran frenticos, como si la arena abrasara, como si expulsara de golpe todo el calor acumulado durante todo el da. Algunos perderan el sentido, y atrados por la enorme bola de fuego roja que coqueteara con el horizonte, se lanzaran al agua en su bsqueda, y se adentraran en el mar para ya no regresar jams.
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Haba odo hablar de la mujer orquesta, nunca del hombre orquesta. Talvez esto apunte a concebir la msica instrumental como un solo ser, y quizs hombre no sea en este texto sustantivo, sino un adejtivo de orquesta. Hay ritmos tropicales que rezuma el texto.
Enfrascado por Miguel Alejo — 2 November, 2006 8:04 pm
Bueno…
Enfrascado por Faalinda — 2 November, 2006 11:42 pm