Llegar a casa el ltimo es como correr por la calle de fuera los cuatrocientos metros vallas, – pensaba Luis -, alguien ya ha cocinado, alguien ya ha puesto la lavadora, alguien ya est tumbado en el sof viendo la televisin, y a uno slo le queda la intimidad (o la virginidad) de su habitacin.
Aquella maana Luis sali con prisas y no hizo la cama, aunque en realidad nunca la haca. Al entrar en su cuarto, la nica parte del piso que no era comn, sino que era suya como su desorden-, tuvo la sensacin de que alguien se acababa de levantar de su cama, de apagar su ordenador, de revolver en su armario. Se sinti molesto consigo mismo por su dejadez matinal y comenz a ordenar el cuarto. Dobl toda la ropa que haba dejado tirada por la cama y la guard en el armario. Luego estir el edredn de mala manera, pero la cama, en apariencia, qued bastante resultona. Se cambi de ropa – y dej la que llevaba esparcida sobre la cama recin hecha -, luego fue a la cocina a hacerse la cena y charl con uno de sus compaeros de piso sobre lo tarde que llegaban de trabajar ltimamente y lo poco que se vean. Ambos terminaron de preparar sus ensaladas estorbndose mutuamente en la cocina, que al ser tan pequea, apenas dispona de encimera para que dos personas cortaran, trocearan, escurrieran y aliaran los alimentos. Tras varias cintas y regates mutuos, ensaladera en mano, marcharon al saln en dnde otro de los compaeros vea la televisin tumbado cuan largo en el sof con las luces apagadas. Estaba completamente entregado a una serie americana en la que un avin se estrella en una isla y a los supervivientes les ocurren cosas extraas, – se curan de enfermedades, les disminuye el apetito sexual -, Perdidos se llamaba la serie, y perdido en la pantalla deba estar l porque apenas le perturb el que ellos encendieran la luz y entraran al saln cual elefantes en una cacharrera. Trataron de preguntarle que qu tal el da y eso, y apenas respondi con un hilillo de voz ininteligible, – parece ser que bien -. Nadie pregunt por el cuarto integrante de la casa que deba estar en su cuarto leyendo, o puede que por ah.
Al da siguiente Luis sali de casa camino del trabajo, no hizo la cama y se estorb con el mismo compaero de cocina de por la noche mientras preparaban el desayuno y comentaban lo duro que era lo de darse el madrugn. Tras el viaje interlaboral regres al planeta casa a las mil. Alguien ya estaba tumbado en el sof, alguien ya tena colonizada la encimera con toda la compra esparcida por ah y varas cazuelas humeantes, del tercer compaero ni rastro. Recogi todos los enseres esparcidos por su habitacin y estir la cama como un profesional, cuando termin se dirigi a la cocina pero eso era coto vedado, as que decidi ir al saln a ver la tele mientras su compaero terminaba de cocinar como para un regimiento. En el saln estaba el adicto a las series americanas, veinticuatro horas despus podra decirse que no se haba movido de aquel sof, lo que si haba variado era la serie que esta vez iba de mdicos, el doctor Casa, un to cojo, del que hablaban muy bien las compaeras de trabajo de Luis, y que resolva los casos clnicos ms retorcidos. El del sof podra haber sido un claro caso clnico de inters para la serie, parlisis catdica, ya que no habl con Luis ni una sola palabra, de hecho, ni se movi del sof en lo que el cocinero vino con su cena. Por fin le tocaba a Luis cocinar. Cocinar, cocinar, estaba difcil, bsicamente no tena espacio entre restos, cacerolas y platos pero estoicamente se hizo un hueco para trabajar. Tena pescado, le haba venido dando vueltas en el autobs y lo hara en salsa verde, fcil, rpido, sano y rico, lstima que olvidara sacar el pescado del congelador por la maana. Se enfad mucho consigo mismo, y cen lo mismo que haba desayunado – y lo que desayunara -, un buen tazn de cereales. Se acost bastante cabreado y las sabanas estaban como pegajosas, dio una y mil vueltas hasta que logr quedarse dormido.
Se despert con la sensacin de no haber descansado. Esa maana tras un trayecto lleno de meneos y bandazos en el autobs se not algo revuelto, luego cogi el metro que estaba atestado y cuando le quedaban un par de estaciones decidi que ese da no ira a trabajar. Aducira no sentirse bien y pasara la jornada laboral tumbado en el sof viendo algn programa estpido, luego se cocinara algo rico, nutritivo y elaborado y sesteara con la casa para l slo. Antes de subir a casa pas por el mercado e hizo una larga compra, esta vez el pescado lo cortara l.
Cuando abri la puerta le asalt el olor del guiso y se temi lo peor. Entr y encontr tumbado en el sof al cuarto compaero, el compaero desconocido, del que llevaban varios das sin saber, – y que ese da, segn le explic, entraba de tarde -, observaba un programa estpido mientras su comida bulla en la misma olla en la que Luis haba pensado cocinar, as que guard la compra y se meti en la cama deshecha maldiciendo el alto precio de la vivienda.
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Que bueno!
Lo de la parlisis catdica y que el sujeto en cuestin servira como caso para el doctor casa, me ha encantado…
La verdad es que la vida en pareja (como es mi caso) no dista mucho de lo que nos has narrado en este post. La vida frentica en nuestras ciudades-nodriza nos est deshumanizando. Arrancando la esencia intrnseca del hombre en s. De ah tanta brutalidad y egoismo, tanta dejadez. Toda la semana currando para verte escasas horas al final del da, sin ganas de nada… y el fin de semana, palizn limpiando y adecentando la casa.
Me ha gustado mucho. Un “pequeo bocado de realidad”. Donde est la conciliacin de la vida privada con la laboral? Es este el estado del bienestar? Lo dudo. Pero no creo que antes fuera mucho mejor. Lo digo para que no me etiquetes como esos fanticos de la Espaa del blanco y negro, que oraba y bostezaba. Nada ms lejos de la realidad.
Un buen post, que pese a lo cotidiano del tema, tiene un gran mensaje de fondo.
Por cierto, te espero en la ciudad nodriza. A ver si creamos un grupo de resistencia para que los paneles sin rostro, los que ponen precio a nuestra vida y a nuestra libertad, se den cuenta de que somos SERES HUMANOS.
Un saludo indiscriminado.
el_Vania
Enfrascado por el_Vania — 4 December, 2006 11:20 pm
No se si servir de algo en esta historia (o en este bocado de realidad), pero a Luis lo que le hace falta es un buen polvo.
Vera la cama deshecha y se quedara durmiendo soando fantasas.
Enfrascado por mox — 6 December, 2006 12:45 am
Pobre Luis.
Esos son los recuerdos que me asaltan durante un segundo cuando la gente me dice que me independice (despus de aos viviendo sola, he vuelto al hogar paterno). No podra costearme un apartamento para mi sola (bueno s, pero me morira de hambre probablemente) y me resulta divertido que alguien piense que uno es ms independiente viviendo con personas que NO son sus padres. Cuando probablemente es al revs.
Paciencia. :)
Enfrascado por Nuala — 6 December, 2006 7:51 pm
Tu historia es aterradora.
cuanto debes de sufrir para poder reflejar asi los sentimientos de Luis.
Sin embargo estamos de acuerdo con mox acerca de lo del polvo. Pero lo que tienes que hacer es quitar el polvo de la casa guarro. Como diria Nuala habra que tener paciencia, tu si que estas teniendo paciencia Nuala
Dejemos que luis ponga lavadoras mientras nos tomamos unas pintas a su salud.
Luis te queremos . Vuelve con unos botijos por navidad
Enfrascado por plataforma.antiseta@enlondres.co.uk — 8 December, 2006 4:12 am
A mi tambin me hace falta un buen polvo, y me quejo de que cuando llego a casa estoy sola con mi ordenador, pero al menos, no me estorban, tengo los platos de ayer sin fregar, por juguetear con el ordenador, despus de este comentario me levantar y me ir a lavarlos.
La contudencia de la realidad de Luis, me ha hecho agradecer mi soledad, de la cual nadie me dice nada. Unos tanto y otras tan poco.
Enfrascado por Aiguamel — 9 December, 2006 4:35 pm
la intimidad de los muros con los que se hablar. la intimidad de quien habla a solas, con una planta, con una hoja en blanco, tal vez con un rbol pequeo que crece o no.
Enfrascado por alicia — 11 December, 2006 6:58 pm
Asi quitas la ganas de independizarse a cualquiera, asi que te animo a que escribas algo mas esperanzador, o por lo menos para esta gente, como yo, que vive en casa de sus padres y todavia le queda mucho tiempo para abandonar el nido, aunque suea con irse a vivir sola, bueno con amigos porque en esta sociedad en la que vivimos es imposible mantener solo una casa a no ser que salgas en las revistas del corazon o seas jugador de futbol.
Un besito
Enfrascado por lara — 18 December, 2006 12:24 pm
Hola, el blog est genial, pero creo que es adaptable tanto a la vida independiente como a la dependencia del hogar paterno, no s….La monotona llega tarde o temprano, vivas con tus padres, amigos o pareja imagino que como tomarse la vida depende de como la veas y actues…Si se tiene hermanos llegar a casa y conseguir la soledad es muy dificil, no creo que haya tanta independencia con los padres, si vives solo al fin y al cabo eres libre….
Enfrascado por ninfa — 10 February, 2007 7:00 pm