La huida

A Mike.

En el campo de batalla reinaba un silencio tenso, la calma engaosa que precede a la tempestad. Las tropas estaban ya dispuestas, slo aguardaban la salida del sol para comenzar las maniobras. Los ejrcitos se hallaban enfrentados en idntica formacin, se dira que iban a utilizar la misma tctica en el combate. Primero las lneas de peones, fuerza de choque o escudo humano, a los flancos las enormes torres, vigas privilegiados del campo de batalla, luego las caballeras, inquietas, y por ltimo, flanqueando a los altivos monarcas, los sibilinos alfiles, que afilaban sus largas alabardas en espera de utilizarlas con certeza en alguna sangrienta ocasin.

Al pequeo pen del ejercito blanco le sudaban las manos, no quera luchar. Ocupaba la segunda posicin de la lnea, parcela negra ante las caballeras. Normalmente no entrara en combate hasta bien avanzada la contienda, ya que en caso de avanzar recin comenzada la batalla, dejara expuesta a su torre ante los alfiles enemigos. Lo ms probable es que se ordenara un enroque largo, tras el cual, pasara a ser el parapeto del mismsimo rey, en cualquier caso, siempre sera un blanco fcil e indefenso. Es por ello que decidi desertar antes de ser aplastado por una torre enemiga, o de ser atravesado por sorpresa por la alabarda de algn alfil.

Amparado por la oscuridad de la noche avanz una posicin mientras sus compaeros de lnea dorman. Nunca haba avanzado una posicin, y al sentir los flancos desprotegidos, le invadi una inseguridad que casi le hizo volver atrs, pero eso era ya imposible, l no saba retroceder, nicamente le haban enseado a avanzar hacia delante o a atacar en diagonal, adems cualquier cosa era mejor que aguardar el amanecer y perecer impotente en aquella maldita guerra.

Por un momento temi ser descubierto por la torre de su compaa, estaba escapando delante de sus narices y las torres nunca dorman, aunque estaran avizor del enemigo y nunca esperaran movimiento en sus propias tropas. Le tranquiliz el que la posicin a la que haba avanzado fuera blanca, como su uniforme, por lo que le sera ms fcil pasar desapercibido. En cualquier caso, deba moverse con rapidez si no quera ser descubierto por los suyos, o algo mucho peor, por el enemigo, que aunque lejos todava, ya dejaba entrever la silueta de sus lneas, oscura y amenazante.

Tras una leve pausa para recuperar el resuello del primer movimiento, decidi avanzar de nuevo. Era consciente de que con ese movimiento se expondra de manera clara a las tropas enemigas, aun as avanz con determinacin. Esta vez la posicin volva a ser negra, y su uniforme blanco relucira como una vela en mitad de una sala oscura. Cuando termin el movimiento se agazap como pudo y contempl las lneas enemigas. Estaba realmente cerca, bastara con que lo detectaran desde la negra torre para que con un movimiento doble del primer pen estuviera perdido, tras ese movimiento doble el pen negro estara exhausto y podra vencerlo con facilidad, pero luego de seguro caera sobre l todo el peso de la torre enemiga. Otra va de escape podra ser avanzar esquivando la amenaza del pen, pero eso lo conducira de lleno contra las lneas enemigas, en ese caso, la nica cobertura rpida que podra tener sera la de su caballera, pero esta jams se sacrificara por un pen, y menos por un desertor. Su nica opcin era no ser visto, tomar resuello lo ms rpido posible y lanzar un ataque ciego, en diagonal hacia la izquierda, eso lo conducira al borde de lo inexplorado, era all adonde iba. Anhelaba una vida sin casillas, sin rdenes, sin reglas y sin disciplina.

Estaba a punto de lanzar su ataque cuando sinti algo extrao bajo sus finas suelas de fieltro verde. Haba una especie de rugosidad atpica en el tablero liso. Se par de inmediato y observ el suelo de la casilla con detenimiento. Palp en la oscuridad y hall un pequeo asa semicircular, estaba escondido en un surco en el tablero y apenas sobresala de este. Agarr el asa y despacio comprob que esta giraba sobre unos pequeos goznes chirriantes situados en los extremos del semicrculo hasta colocarse perpendicular al tablero. Fue en ese momento cuando lo descubrieron.

Escuch la cavernosa voz de alarma de la torre enemiga y sin prcticamente tiempo para reaccionar vio como el pen negro realizaba el temido movimiento de avance doble. Tambin escuch un gran revuelo proveniente de sus tropas, y su mismsimo rey le increp con un pero qu ests haciendo insensato -. La batalla haba comenzado y l estaba justo en mitad de dos ejrcitos a punto de cargar el uno contra el otro. Tendra que moverse rpido, poda sentir los jadeos del pen negro tras su movimiento, y tambin poda oler el acero de su espada corta, con la que no dudara en partirlo en dos. Slo tena una opcin. Tir del asa con todas sus fuerzas y la casilla en donde estaba se levant cual trampilla dejando ante s un oscuro pozo cuadrado en el que no se perciba el fondo. Escuch la voz de la torre negra gritndole a su pen – aplasta a ese cretino! y sinti como este lanzaba su ataque mortfero justo despus de que se lanzara al negro vaco del pozo, abandonando por siempre aquella guerra estpida.

21 December, 2006
Enfrascado en Huerfanitos
enfrascado por alexqk /

4 Comentarios enfrascados

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  1. Algunas veces nos sentimos en tierra de nadie, sabiendo que ests en mitad de un berengenal que no has guisado y que por supuesto no te quieres comer.
    En ese momento dan ganas de saltarse todas las reglas y desaparecer.
    El final para el pen blanco debe ser feliz, y ms ahora, por Navidades. Quiz se una a las huestes de Pap Noel o de los Magos para repartir ilusin y alegra. Quiz aterrize en un campo verde lleno de luz y encuentre una peona con la sostenga amores. Quiz le de por abrazar a todo elq ue se encuentre al final del pozo para redimirse de una guerra injusta y que nunca quiso.

    Feliz Navidad, Alex. Que tus mejores sueos se cumplan este 2007.

    Un abrazo

    Enfrascado por mox — 24 December, 2006 3:47 am

  2. Valiente pen… seguro que llevaba esa camiseta que hizo furor a mediados de los 90… esa que pona “imagnate que hay una guerra Y NO VAMOS NADIE”.
    Me ha encantado la manera de largarse de ese berenjenal!!
    Prspero 2007, nos seguimos leyendo.
    Saludicos!

    Enfrascado por el_Vania — 26 December, 2006 9:55 am

  3. Un profesor que me inici en estas terribles guerras pacficas, si leyera este post dira:
    Huuuum, Spassky-Fischer, Creta, 1971, ganan las blancas en 8 jugadas?.
    Ameno como siempre, este diario.

    Enfrascado por Toy folloso — 3 January, 2007 2:42 am

  4. Me ha encatado tu relato, logr mantenerme interesado todo el tiempo (cosa harto dificil en estos mundos cibernticos que a los ya variados elementos que logran distraer nuestra atencin en el “mundo real” nos proporcionan nuevas formas como pop-ups, messengers, mails )

    Mereci ser releido varias veces para lograr sacar ms jugo al texto.

    Enfrascado por AndreasElrood — 8 January, 2007 2:13 pm

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